El desafío para la Industria del Caballo en la Argentina es nuevamente
"Trabajar en forma INTEGRADA, HACIENDO QUE LAS COSAS PASEN"
Este año ¿lo lograremos?
Mario López Oliva

lunes, 13 de enero de 2014

Ramirez 2014


Marcelo Fébula

 

Hace mucho que no me mando para la otra orilla. Desde el barco veo alejarse una Buenos Aires distinta. No es la de aquel domingo con Ele en Colonia, cuando en búsqueda de un poco de paz llegamos con las monedas justas para dos sánguches y una Pilsen. No es la de los buenos tiempos, con ella en un hotel de las afueras de Montevideo mirando caer la tarde sobre un lago lleno de patos. Tampoco la de los viajes de trabajo acompañando grupos. Hoy Puerto Madero es como un gran sobrehueso crecido en el centro del viejo esqueleto de la ciudad, que ya no ve el agua.

En mis viajes del año pasado experimenté nervios y excitación ante la inminencia de lo nuevo. Pero viajar a Uruguay es distinto. Siento como un calor fraternal en el pecho, mientras entrañables sonidos de tambores, guitarras y voces hacen que de a ratos vaya canturreando en voz baja, mirando el río borgeano de sueñera y de barro.

            Durante doce años fui guitarrista de un cantor oriental con quien a los dos minutos de conocernos ya habíamos trascendido la relación profesional hacia una amistad de fierro, Colaboramos muchas veces con el Frente Amplio. Entre los estoicos militantes de tiempos duros sobresale el recuerdo del Tito Galli, su camioneta de fletero, su saber enciclopédico sobre vida y obra de José Artigas. Cuando manejaba un tacho y pasaba por el monumento a Ramón Falcón ilustraba a su pasajero: “Ahí está el monumento al primer astronauta argentino”. ¡Tito viejo y peludo nomás! Imagino su fantasma bonachón fumando y tomando caña en distintos boliches, ya de regreso en su querido país.

            Mi compadre Jorge ha decidido viajar en micro a su pago, ése desde donde partió siendo muy chico. Es hijo y nieto de burreros. Saliendo de la vieja casa familiar, uno cruza la calle e ingresa a Maroñas. El abuelo Santos Rey levantaba quiniela por zurda en el hipódromo y era el mismo demonio con el descuadernado entre las manos. Ya viejo, ido, si de pronto se le conectaban los cables inmediatamente buscaba el mazo de cartas e invitaba a su nieto a jugar. Siempre hacía trampa y permanecía atento para manotear las nalgas de las mujeres que pasaran cerca. Claro, por su salud nadie podía decirle nada al viejo pillo. Su hermano Isaúl Rey, jockey ganador de varias estadísticas en Maroñas, lo sobrevivió unos cuantos años.

            Carlos Wolf es otro que ha decidido ir por ruta y apoliyar en el viaje. Como cada vez que cruza el charco, en el equipaje lleva tesoros de sus increíbles archivos de investigador para sus amigos uruguayos. Entre distintos libros y documentos que irá entregando a lo largo de su estadía, en esta oportunidad sobresale el presente que su amado Ferro Carril Oeste envía al Rampla Juniors F. C. con motivo de su 100º cumpleaños: un pedazo de tablón del viejo estadio de Caballito. El regalo oficial lo recibe un hombre que hace tiempo viene dándose en cuerpo y alma a la institución rojiverde, Miguel Aguirre Bayley. Periodista y escritor de GI, gran burrero, en vísperas de lo que será la gran fiesta del centenario Miguel apenas tendrá tiempo para comentar el Ramírez en televisión haciendo un viaje relámpago al hipódromo. En un breve contacto telefónico con Carlos le dice: –Para algunos, Hielo no pierde.

 

            Rapidito cruza este barco, dos horas y fracción. Yo llegué a viajar en el famoso Vapor de la Carrera que le ponía diez horas para cruzar la noche bamboleándose en el rio. Un día radiante en Montevideo.

–¿Vacaciones? –pregunta el taxista.

–No, vengo a ver el Ramírez.

–Ah, ¿corre Eliot Ness?

–Corre el clásico de la corta.

–¿Y quién gana el Ramírez?

–No sé. Nunca sé.

En mi corta estadía iré reconfirmando la impresión que ya tengo de otros viajes: en general, los uruguayos son más burreros que nosotros. En esta ciudad el taxista, el empleado de una estación de servicio, el barrendero, todos saben del clásico. El habitante común sabe de qué se trata el turf y por lo general tiene comentarios de algún caballo o carrera, gran diferencia respecto de lo que sucede en Buenos Aires. Se podrá decir que Montevideo es una ciudad más chica, o que la gran cita del turf uruguayo coincide con un feriado nacional, pero nada de esto hace que modifique mi impresión, que se apoya también en otros datos. En Buenos Aires los números artísticos que acompañan las grandes jornadas hípicas terminan superando al turf. Gran cantidad de gente ingresa al hipódromo al término de las carreras para ver los shows de cierre, y los directivos celebran esto como un gran logro cuando es evidente que la mayoría de esas personas no tienen ni idea de lo que es un caballo y sólo volverán al hipódromo para el próximo evento extra-turfístico o habiendo descubierto que en Palermo también funciona un casino. Lo que se presenta como un detalle que suma a la fiesta hípica termina siendo más importante que la fiesta misma, sin que la familia del turf sume integrante alguno. En esta edición del Ramírez el cierre está a cargo de una gran figura de la música popular, Jaime Roos. Pero si aquí hay una marea humana, es la de asistentes a las carreras. La música realmente es sólo algo que suma al evento principal. Sí, en Maroñas habrá gente que sólo concurre los 6 de Enero, pero estoy seguro que en porcentaje son muchos menos que los que concurren a San Isidro únicamente para el Pellegrini. Ni hablar de los medios especializados y de los que no siéndolo tienen espacio para comentarios de turf. En el programa oficial del hipódromo se mencionan los candidatos de 17 medios, incluidos los grandes diarios.

 

            En el hotel me espera mi amigo gaúcho Mário Rózano. También dice presente en esta gran cita del turf sudamericano su padre, uno de los más grandes jockeys de la historia de Brasil, y ex entrenador. Mário y varios colegas están cubriendo el mitin desde el día anterior, cuando concurrieron a una reunión extraordinaria del hipódromo de Las Piedras. Llegan mis amigos Jorge y Carlos. Por aquí anda el Seba Heredia demorando el nudo de su corbata, por allá Gustavo Duprat con sus cámaras, Marcos Rizzon de Brasil, Emanuel Aguilar de la TV chilena. Somos unos cuantos abordando los vehículos que nos llevan hasta el hipódromo pasando por el mítico Estadio Centenario.

            Cumplido el trámite de acreditación vamos para la Sala de Prensa. Pero estamos allí apenas unos minutos. Entendemos que el espacio y la infraestructura tienen que estar disponibles en primer lugar para los profesionales que reportan al minuto, y no es nuestro caso. Después de tomar algo fresco, nos espera la tribuna.

            Van pasando las primeras carreras del maratónico programa con 20 pruebas en un hipódromo que luce galas acordes a la gran fecha y desde temprano muestra una muy buena cantidad de gente en las tribunas. El viento apenas ayuda un poco a soportar los 36 grados que llega a marcar el termómetro. Carlos nos comenta que en la 5ª debuta un alazán al que siempre han tenido como crack y por diversos problemas de salud aún no pudo salir a demostrarlo. Es una carrera para perdedores sobre el tiro de 1500 metros. El yobaca en cuestión es el tres años Mago de Palermo, nacido en Brasil, hijo de Public Purse e Hit Oil por Roy, del stud Cirne Lima, presentado por Ivo Pereira y conducido por P. A. Muñiz. La prueba resulta un espectáculo. Pesando 474 kg y portando 56, el favorito de 1.20 despierta aplausos poco después de meterse en el derecho final y en la línea le tira nada menos que 11 largos al segundo en un lote de siete ejemplares, sin que su jockey lo exija. Clava 1'29''39 con parciales de 0'23''63, 0'46''89, 1'10''95. Tal vez por la contundencia de su acción, tal vez por las crines largas, este pingo con inmediato destino clásico me hace recordar al grandote Fhurter en su debut.

            El calor es intenso, más cuando decidimos hacer una recorrida por los boxes que están donde hace mucho tiempo existían ventanillas de apuestas. Nos cruzamos con Walter Báez, estamos un rato en la tribuna popular, y finalmente decidimos meternos en una carpa en la que el aire acondicionado sólo alcanza para bajar unos pocos grados la temperatura, pero resulta suficiente. Allí decimos presente en ventanilla fichando en la 9ª, 1100 metros para yeguas ganadoras de una carrera, a Sub Digger, una hija de Subordination y Talk About. Enemiga en las luces, gana bien, por un cuerpo, premiando a sus seguidores con un dividendo de 3.80 al cabo de 1'02''99.

            Y llega el primer clásico, Gran Premio Pedro Piñeyrúa GI sobre la milla. Coincidimos en opinar que la yunta conformada por Bolt U y Grand Salute no parece tener contras, pero a la hora de fichar por las dudas también nos cubrimos con Opresor, que será conducido por Julito Méndez. Dejamos afuera a Don Pelonchas, uno que nos hace ruido y promete 50,40 a ganador. El clásico millero con 15 aspirantes resulta el segundo gran espectáculo de la tarde. Sale a mostrar el camino Bolt U hasta que da por cumplida su actuación y deja paso a su compañero Grand Salute, que por línea interna avanza como un tren despertando aplausos y llega al disco con 8 cuerpos de diferencia sobre su escolta Fortuna Certa. Tercero arriba Don Pelonchas en actuación directamente dedicada a nosotros, y perdido en la polvareda llega Opresor. El brillante ganador es otro caballo nacido en Brasil, hijo de Salute The Sarge y Espetáculo, por Soberbo. Criado por BGC Thoroughbreds y defensor de sus colores, es entrenado por Ricardo Colombo y fue guiado por E. Rodrigues. Clavó 1'34''10 con parciales de 0'22''97, 0'46''07, y 1'10''34. La yunta fue favorita de 1.70.

            Viene a saludarnos el crack Antonio Castro, que hoy no relata carreras porque está trabajando para la televisión. Charlamos un rato recordando algunas cosas vividas en Porto Alegre y Buenos Aires, sacamos unas fotos, y luego dejamos que siga en lo suyo. Como todos los anfitriones, el hombre está realmente muy ocupado atendiendo las solicitudes que le llueven desde todos los rincones.

            Volvemos a la carga en ventanilla para la 13ª, carrera para ganadores de 1 o 2 sobre 1800 metros. Allí decidimos empujar con unos boletos a ganador, segundo y tercero a Puramente, que la tiene muy brava. Larga último, se queda allí un rato, avanza un poco en la curva, se abre entrando al derecho y lo perdemos de vista. Pero intuímos que sigue avanzando, porque empezamos a ver una sombra en la pantalla, por línea externa. Los que definen la carrera están en otra historia, pero la sombra ahora es un caballo que descuenta mucho terreno y al cabo llega cuarto por afuera, a menos de dos cuerpos del ganador Aratiri. Da la impresión que de no haber regalado tantos metros hubiera estado más adelante. Pero claro, siempre queda la duda. De haber venido más en el fuego por ahí se desinflaba arriba, de haber seguido pegado a los palos tal vez se comía todos los cajones del ropero y no agarraba chapa. Resumiendo: a éste no lo descuiden porque en la próxima los vela de parados.

            Llega el segundo GI de la tarde: GP Ciudad de Montevideo para yeguas, a peso por edad sobre diez furlongs. Gana con claridad la chiquita Natri (Ecclesiastic y Naboa, ésta por el gran Patio de Naranjos). Llevando 51,50 kg sobre su físico de 412, la defensora del stud Hs. La Madrina entrenada por Walter Báez fue guiada por E. Rodrigues, que con ella pega su segundo impacto jerárquico de la reunión. Ganó deteniendo el reloj en 2'02''39, estiró 2 ½ sobre su escolta Rosa Colonial (510 - 61 kg) y pagó 3 pesos redondos a ganador.

            En las dos carreras previas al gran clásico decido alentar sin boletos a dos hijos de mi admirado Cafetín. En una de potrillos perdedores sobre 1200 Café Danubio llega 6º entre 12 a algo así como 7 ½ cuerpos de un tal Tiger Roar, y en otra de igual condición y tiro Café Trampolín arriba segundo a 2 ½ de The Tiger. Los dos últimos ganadores son hermanos paternos, hijos de Roar of the Tiger (Storm Cat).

Luego de cada una de las pruebas dos camiones hidrantes y tres tractores con rastrillos han venido repasando la pista, que luce impecable y presenta viento a favor en la recta principal. Hasta ahora hemos asistido a muy lindas carreras. Algunas con bravos finales, otras que nos permitieron aplaudir perfomances lujosas, todas bien relatadas. Claro, venimos de un turf donde la mayoría de los relatos están a cargo de un señor al que le puede hacer sombra hasta un tartamudo afónico, pero de todas formas el relato maroñense me resulta interesante. Preciso, informativo, y con la cuota de pasión que siempre hace falta. Además, por los altoparlantes se anuncia quién relata, como también el peso de los competidores y su cotización en pizarras, anuncios que no se hace en los máximos de Argentina.

Otra gran diferencia respecto de lo que vivimos en nuestro país es la televisación. A la clásica toma externa, aquí se suman una impresionante toma cercana interna gracias a una camioneta que sigue a los competidores transitando por la pista auxiliar, y tomas de frente. Para poder afirmar que la televisación oriental es mucho mejor que la nuestra, me falta comprobar qué sucede cuando se suscita algún problema en la pista. Sabido es que Palermo siempre opta por sacarlo de imagen (en la Gávea de Rio también vi algo así), y me queda la duda sobre cómo procede Maroñas en esos casos.

 

            En Buenos Aires suelen catalogarse como de marco espectacular jornadas clásicas que muestran las tribunas populares vacías. Claro, veinte o treinta mil espectadores no son poca cosa, pero creo que le estamos errando con la adjetivación, porque el marco nunca puede ser espectacular si hay tribunas deshabitadas. Aquí en Maroñas el escenario es más chico, pero sí cabe el término porque la asistencia calculada en unas 14.000 personas alcanza para que haya gente por todos los rincones y las graderías no muestren claros.

            El espacio de la tribuna donde estamos lo hemos ocupado un buen rato antes del canter. En la previa a la gran carrera, ingresan a la pista 14 chicos montados sobre ponys que escoltarán a cada participante del GP. Salen los competidores. Caballos, jockeys y peones quedan frente a las tribunas unos minutos, saludando al público que estalla en aplausos. Luego ponen rumbo a las gateras (14 en un solo cuerpo) allá en el fondo del derecho, y continúan las ceremonias. Mal que me pese, para interpretar el himno llega la infaltable banda militar, tan desafinada como en Argentina, aunque en este caso sin caballos. Por suerte, tanto el escenario principal como otro más chico situado en lo que será el podio de vencedores son ocupados por una orquesta sinfónica de gente joven y otra formación más chica, que irán equilibrando un poco tantos decibeles castrenses. El bicho raro soy yo, en las dos orillas a la mayoría de la gente le resulta una tradición agradable esto de las bandas militares. Mientras se canta el himno, los chicos de los ponys sostienen globos con los colores de la bandera uruguaya, sol incluído, y cuando la largada sea inminente la sinfónica interpretará músicas de suspenso, otra muy buena idea.

            La cátedra oriental ha hecho favorito de 2.00 al zaino Forgotten, que viene de ganarle a varios de sus rivales. Lo sigue de cerca Esscabio, plebiscitado a 2.80 a partir de sus últimas tres victorias al hilo. Tercero en las luces resulta el adulto Ares, cotizado a 6.60 y montado por Pablo Falero, quien ha recibido grandes muestras de cariño de parte de los aficionados. Lances interesantes en el totalizador resultan Hielo, Benoit y Top Line. Leyendo con atención las tabuladas, Jorge se decide por Troyano Plicck, otro de los bien boleteados. Yo me inclino por el brasileño Zezeu, que paga en dólares.

            Y largan. La primera pasada frente al disco muestra enseñando el camino a Ares, que va estirando una distancia interesante respecto del malón perseguidor que encabezan Hielo y Esscabio. Mientras recorren el opuesto, varios burreros comentan lo peligroso que puede ser dejar agrandar a Falero en la punta, que trae a su dirigido dos largos y medio delante de Esscabio, Hielo, Steen, Troyano Picck y el favorito Forgotten, uno que viene vigilando a todos. Antes de salir del segundo codo, Esscabio con F. Guedes “up” sale a buscar al que amagó dormir el tren y lo supera con autoridad, mientras también pasa Hielo. Juntos se van al derecho final pisando el acelerador. El palo de los 300 ve dominar al montado por Edguard Tejera por el centro de la pista, mientras Luis Cáceres en una fracción de segundo evalúa que no puede abrir a Forgotten sin chocarse con Waldemar Maciel y Troyano Plicck, y se la juega por adentro. La carga interna sólo le alcanzará para llegar a ¾ de cuerpo del vencedor Hielo y superar por ¼ al clasificado tercero Troyano Plicck. Cuarto a ¾ arriba Esscabio, quinto a ½ pescuezo Zingaro. Sólo hay luz entre competidores a partir de ese puesto, ya que el sexto clasificado, Benoit, llega a 9  largos de Zingaro.

            Entre mil flashes, portando la manta de los vencedores y una corona de flores, el ganador y su jockey saludan al público que los ovaciona caminando lentamente frente a las tribunas, mientras los chicos de la escolta hacen una suelta de globos multicolores. Es el final de un GP José Pedro Ramírez muy emocionante, ganado en buena ley por uno de los potrillos más parejos y regulares de la generación 2010 en Uruguay. La distancia entre las cinco chapas del marcador sugiere un nuevo round, que puede resultar tanto o más apasionante que el que acaba de finalizar.

 

Hielo (474 kg) es un alazán nacido en Brasil, hijo de Holzmeister (USA-1994) y Andrea Girl (BRA-2002), ésta por Mensageiro Alado (BRZ-1991). Fue criado en el haras Di Cellius y representa al stud Coral Gables. Conquistó la gran victoria con parciales de 24”40; 49”34; 1´13”14; 1´35”88 y 2´3”64, metiendo un guarismo final de 2´29”13 para los 2400. Portó 51 kilos en su cruz y premió a quienes le confiaron sus dineros con una notable tira de 13.80 a ganador, 3.40 a segundo y 2.40 a tercero. Siempre firme a su lado Claudio, su peón.

Su victoria resulta el premio a un luchador que no le sacó el cuerpo a ninguna batalla. Entre los de su generación se había clasificado 3º de Uareademon en la Polla de Potrillos y 2º en los grandes premios Jockey Club GI y Nacional GI, cayendo en ambas oportunidades con Forgotten. También quedó 2º en el Comparación GII ante el adulto argentino Cucuel. Hasta el Ramírez lucía una corta campaña de seis presentaciones con un solo halago. Pero las derrotas no pasaron en vano para su equipo de trabajo liderado por Alcides Perdomo, un profesional que emigró de Uruguay en los ’70 rumbo a California y allá trabajó hasta hace poco tiempo, cuando decidió pegar la vuelta y entrenar caballos por primera vez en su país. Perdomo conversó con el jockey Tejera lo que a su criterio había sido una conducción errónea en la última prueba, y cuando supieron que el caballo estaba recuperado luego de siete días difíciles en los que ni pisó la cancha, juntos planificaron el clásico priorizando un “dejar hacer” al potrillo, sin contrariarlo. Y así el éxito postergado terminó llegando nada menos que en la parada más brava de todas.

            Bien ganado tiene un capítulo aparte en todas las crónicas el jockey Edguard Andrés Tejera. Sabemos de la guapeza y el coraje que hay que tener para jugarse la vida a diario en la cruz de un SPC, pero, ¿cuánto más guapo y corajudo hay que ser para declararse homosexual en un medio mayoritariamente machista y homofóbico? Afortunadamente el éxito del Ramírez hace que distintos medios cuenten la historia de este muchacho que luchó primero en el hipódromo de Las Piedras de su país, tuvo un fugaz paso por el Cristal de Porto Alegre y luego partió hacia USA, donde la pasó mal recién llegado a Miami y sin un peso. Pero siguió peleando y terminó por conquistar tres estadísticas en Retama Park y una en Sam Houston. Luego, en 2011, con 468 éxitos en cuatro años de aventura norteña, extrañando a sus seres queridos pegó la vuelta, y a poco de llegar lo asaltaron una vez más la desmotivación y las ganas de colgar la fusta que tantas veces amenazaron su carrera. En 2013 se fractura el codo derecho en una rodada y queda dos meses sin correr, con la tristeza de haber logrado sólo 9 victorias entre Las Piedras y Maroñas. Pero un día recibe un llamado de Pico Perdomo para correr al SPC Frankenstein en el Nacional de Las Piedras. La relación con el entrenador al tiempo desemboca en Hielo, monta del accidentado Julio César Méndez, a quien corre en los segundos puestos de Nacional y Comparación. Ratificado en la montura del alazán, llega al primer Ramírez de su vida. Y lo gana.

Salud a Edguard Andrés Tejera, un ejemplo de lucha y entereza.

 

            La penúltima carrera del extenso programa es el Gran Premio Maroñas GII sobre 1000 metros. Para alegría del taxista que me levantó en el puerto se lleva el triunfo el favorito de 3.20 Eliot Ness (458 kg) que pone 5 cuerpos de distancia sobre su escolta, el argentino Seeking Halo. Hijo de Put It Back y Monday Morning por Lode, el que engayoló a Al Capone llega al disco en 0'56''41 con parciales de 0'22''74 y 0'45''17. Criado en el haras Cuatro Piedras, representante al stud X. V., entrenado por Edgart O. Martínez, fue llevado a la victoria por Luis Cáceres.

            Terminada la gran jornada maroñense, se informa que la recaudación total ascendió a 26.623.595 pesos uruguayos (unos 1.300.000 dólares)

 

            El martes amanece nublado, por la televisión anuncian lluvia y granizo. Tengo un rato para saludar en el desayuno a varios colegas que van partiendo hacia sus países y hojear algunos diarios en los que el turf es noticia de tapa. Hielo y Forgotten ya están nominados para correr el Latinoamericano de Marzo en Monterrico.

Antes de abordar la combi que me lleva al puerto, junto a Carlos asistimos a una ceremonia que en la puerta del hotel celebran varios motociclistas brasileños cultores de Harley Davidson. A un costado de sus poderosas máquinas arman una rueda y rezan algo que parece un padrenuestro mezclado con alusiones a alguien que suponemos debe ser el santo patrono de las motos, o algo así. Después parten en caravana hacia San Pablo.

            El río está calmo, pero los rayos, las nubes oscuras y la lluvia impondrán respeto durante todo el viaje en este barco que parece volar por el agua. Carlos y Miguel deben estar allá en el cerro, en medio de la salva de cañonazos que saluda a Rampla Juniors. Es el final de otra excursión burrera inolvidable. En el horizonte me espera el sobrehueso de Puerto Madero.

 

 

 

Marcelo Fébula para TAG, Los Pingos de Todos y De Turfe Um Pouco.
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