El desafío para la Industria del Caballo en la Argentina es nuevamente
"Trabajar en forma INTEGRADA, HACIENDO QUE LAS COSAS PASEN"
Este año ¿lo lograremos?
Mario López Oliva

sábado, 15 de noviembre de 2008

El jockey más famoso

Lanacion.com (Argentina) - Argentina

Frankie Dettori, que correrá por primera vez en la Argentina mañana, en la reunión del Gran Premio Nacional, estuvo ayer en Palermo, montó a Balcarce Nov y conoció en el stud a Cagnotte

Por Gustavo S. González 
De la Redacción de LA NACION 

En Palermo todos lo están mirando y él hace bastante para que se note que está allí, en la mañana de ensayos, a punto de montar al caballo con el que va a correr el Nacional. La carrera más grande para potrillos en la Argentina y el jockey más famoso. Lanfranco Dettori se esmera para que todos entiendan lo que dice y lo acompaña con histrionismo. Bien italiano. 

A las puertas del stud de Jorge Mayansky Neer, donde están Cagnotte y Balcarce Nov, las estrellas que montará mañana en el Argentino, Frankie les da un abrazo a Bebe Correas y Héctor del Piano, los dueños de la yegua invicta que quiere seguir siéndolo en el Selección. Y no deja de ser efusivo con Susana, esposa del primero, con besos en ambas mejillas. La sonrisa no se le despega al jinete que corre para el propietario de caballos de carrera más poderoso del mundo, el jeque Mohammed al Maktoum, soberano de Dubai. 

Dettori ganó todo en Europa, desde el Derby de Epsom hasta el Arco de Triunfo y no perdonó en las mejores carreras de Japón, Dubai, Singapur, Hong Kong, Estados Unidos. Hace dos semanas ganó la Breeders´ Cup Classic en Santa Anita, California, con Raven´s Pass. Todo el que pisa un hipódromo conoce su salto desde los estribos al cielo, al desmontar después de una victoria grande. 

Pasa La Gallega y Frankie la abraza. Ella vende las revistas especializadas en las caballerizas del hipódromo, pero hay que decirle quién es el personaje que la tiene apretada como si fuera su madre. "Bon giorno", suelta el jockey, aunque habla más en inglés que en italiano. "One hundred", es otra frase que suelta con la mano extendida. La traducción no literal sería "son cien" y se ríe cuando insinúa esa retribución por un saludo o una foto. 

Camina hasta los 400 Dettori, para montar a Balcarce Nov. Hace un galope y regresa. "No me dijeron dónde había que parar", protesta, con el único gesto serio de la mañana. "No importa", le dice Mayansky Neer. "Le vino bien que siguiera un poco más". 

Es el primer contacto con un caballo argentino y con el trazado porteño para el jinete, que ya está de a pie cuando analiza: "El caballo es parejo, tiene una sola marcha, anda bien. Esto fue bueno para conocer la pista, muy distinta a las que conozco". No debe haber en la memoria de Frankie pisos de arena tan livianos. 

Le piden una nota para la televisión y se va marchando como un soldado de juguete, moviendo los antebrazos con energía, divertido. Cuando vuelve a su personalidad más profesional está ante un LCD para ver las carreras de Cagnotte y de su rival Savoir Bien -a su pedido-, en el nuevo stud que El Mallín ocupa en el codo. Antonio Bullrich es el anfitrión, pero nadie acierta cómo pasar de una prueba a otra en el aparato, hasta que Dettori mete mano y aparece el clásico Beazley, entonces vuelve a pedir "one hundred". 

Correas y Del Piano le cuentan detalles. Se nota que al italiano le gusta lo que está viendo. Habla Bullrich: "No quiero presionarte, Frankie, pero si la corro yo, gano". Hay risas y Dettori contesta, rápido: "Pero..." 

Pero mejor que la monte el jinete que abruma con su carisma en Newmarket o en Nad al Sheba; en Longchamp o Sha Tin. El que es admirado por su sola presencia o el que se mete en un box de un hipódromo argentino para conocer a su yegua del Selección y le apoya la cabeza en el pescuezo, mientras la acaricia y le dice "please mamma, please", rogándole que le dé el triunfo, como si fuera un jockey aprendiz. 

Como si no fuera ese showman al que todos esperan ver en su vuelo, pero que al mismo tiempo es un implacable ganador. 

El domingo estará en la Bombonera, para Boca-Vélez 
Uno de los pedidos de Frankie Dettori para venir a la Argentina era conocer el estadio de Boca y se le cumplirá el deseo pasado mañana. Ayer, cuando se refirió a esa visita durante el reconocimiento del hipódromo, levantó los brazos e imitó el rumor de la multitud mientras gritaba "¡Boca, Boca!"


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