El desafío para la Industria del Caballo en la Argentina es nuevamente
"Trabajar en forma INTEGRADA, HACIENDO QUE LAS COSAS PASEN"
Este año ¿lo lograremos?
Mario López Oliva

domingo, 16 de noviembre de 2008

Productores de Arroyo denuncian el robo permanente de caballos

La Capital (Rosario) - Rosario,Santa Fe, Argentina
La Capital (Rosario) - Rosario,Santa Fe,Argentina


Los caballos están expuestos al robo y pocos son recuperados por sus dueños, que tienen que buscarlos en algún barrio de Rosario o en campos de otras localidades. (Foto: S. Toriggino)

Arroyo Seco.— Cerca de 50 caballos desaparecieron en estos últimos dos meses en la zona de Arroyo Seco, y por dos de ellos los ladrones pidieron por teléfonos rescates equivalentes al precio de los equinos en plaza. Es asombroso pero no es raro, el abigeato es excarcelable y se convirtió en un buen negocio. En Arroyo Seco ahora secuestran caballos.

Para los dueños no es sencillo ni denunciar ni recuperar los animales. En algunos casos, los menos, los encuentran abandonados; en otros se meten en barrios marginales del Gran Rosario y a punta de pistola o acompañados por la policía reclaman lo que es suyo; el animal en el estado en que se encuentre, que habitualmente es malo. El llano no conoce de fronteras y los caballos se pierden, se abandonan o se lastiman.

Adolfo Pascual cría caballos de polo, de carrera y cuarto de milla. El precio de sus animales oscila entre 3 mil y 8 mil dólares. El año pasado vendió uno en 5 mil. "¿Sabe por qué no me roban más?, porque duermo todas las noches al lado de los corrales con la escopeta en la mano", dice este hombre flaco y fibroso de unos 60 años. Lo dice con bronca y resentimiento. Y sigue: "Es una mafia. A algunos los encontramos en un bañado detrás del cementerio de Arroyo, a otros los intercambian con gente de Ibarlucea o de otras localidades cercanas".

El truco de intercambio es sencillo: el caballo sale de la zona rural conocida y puede ser vendido a frigoríficos o a particulares. Fuera de su radio, el animal no es conocido.

Para el criador, la policía y la guardia rural "actúan bien", lo que sucede es que tanto los trueques, los robos y las acciones delictivas las cometen menores de edad, y además el abigeato es excarcelable .

Son varios los perjudicados. Hugo Pellini, otro productor, cuenta que son varias las personas que andan en el negocio. "A mí me robaron cuatro y de casualidad los recuperé, pero busqué mucho", cuenta, y gesticula con la cara curtida de un hombre de campo.

Un caballo cuesta, por derecha, unos 2 mil o 3 mil pesos, y en un frigorífico, como carne de exportación, pagan cerca de tres pesos el kilo. Un animal promedio pesa unos 500 kilos. Si se vende por izquierda el valor es difícil de calcular, pero puede estar entre los 300 y los mil pesos.

Por el nombre. El colmo lo sufrió Gisela, una joven amazona criada en el campo, que ama los animales y sonríe mientras cuenta un secuestro muy particular que le tocó afrontar. "Me robaron mis dos caballos, que son de paseo, y me llamaron por teléfono a los dos días para decirme que los tenían y que debía pagar para que me los devolvieran. Un secuestro express, pero de caballos".

La historia de Gisela no termina ahí. "A la semana me los volvieron a robar, pero esta vez ya actuaron casi como amigos: «Tenemos al tobiano y al Whisky, danos 800 pesos por cada uno y te los llevás». ¡Me dijeron por teléfono el nombre de mi caballo!", cuenta sin salir todavía de su asombro.

La denuncia del secuestro se hizo el 17 de octubre en la comisaría de Arroyo y especifica en la declaración el celular del cual la llamaron. Hasta ahora no tuvo noticias de la investigación. "En un momento me hice amiga del ladrón por el teléfono, me habían amenazado con que si no les daba la plata me lo mandaban al frigorífico", dice la amazona.

Gisela tiene caballos desde hace 14 años, casi la mitad de su vida, y los ama, se le nota en los ojos, en las manos cuando se las ofrece abierta a los animales para que la conozcan, para que teman, cuando recorre los corrales y les habla.

"Buenos resultados". Para el comisario Guillermo Lalli, a cargo de la Guardia Rural Los Pumas, no se registraron en este tiempo más robos que los habituales. "Hicimos allanamientos y operativos. Arrojaron buenos resultados" dijo.

El hombre de armas sostiene que los caballos robados son usados "en pisaderos de ladrillos, quintas y, en algunos casos, para el frigorífico".

Lalli explicó luego que la fuerza tiene un registro con fotos e identificaciones para los animales que "da resultado", y destacó que en este último tiempo pudieron hacer varios procedimientos. La jurisdicción, que abarca el departamento Rosario, cuenta para la cobertura con sólo 20 personas y con guardias rotativas. Los límites son Ibarlucea, Funes y la zona de Arroyo Seco.

Sin embargo, las víctimas de estos robos dicen que no hay un seguimiento ni una posterior investigación. "¿Como es posible que si alguien vende animales al frigorífico no se averigua de dónde los saca?", se preguntan. Las dudas abundan, también las sospechas y el miedo a las represalias de esta "banda". Y muchos de los robos finalmente no son denunciados.

Sin respuestas. Algunos animales son encontrados en el barrio Las Flores, de Rosario, o pastan a la vera de la ruta (ver aparte). Pero algunos son reencontrados en terrenos privados. Norberto, un cuidador; reconoció los relinchos de su caballo mientras lo buscaba: "Me acerqué a una chacra y el dueño se me vino encima a decirme que los caballos que había allí eran de él, pero a la mañana siguiente no estaban", recuerda.

Adolfo encontró una de sus yeguas a dos cuadras del supermercado de Oroño y Circunvalación, en Rosario. "Estaba lastimada y con la cola tuzada, la trataron muy mal", cuenta conmovido.

Dicen que son varios los que en Arroyo Seco intermedian entre los ladrones y los dueños de los caballos para que puedan recuperar a los animales: "Te llaman y te dicen que saben dónde están y cuánto tenés que pagar para que te los devuelvan. ¿Cómo lo saben?". Una pregunta sin respuestas.

Tienen miedo, algunos de los robados temen salir en la foto de LaCapital, pero tienen sobre todo un ganado que cuidar y un profundo amor a esos fieles compañeros de ruta, los caballos.

En la ruta

Muchos de los animales están en el barrio Las Flores de Rosario, según cuentan, y con sólo recorrer el camino de Arroyo Seco a Rosario por la autopista puede observarse caballos que, seguramente, no fueron pagados al costo de 2 mil pesos. Algunos se ven en buen estado y otros de manera lamentable.



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