"¡Latency, viejo nomás!", exclamó Julio Méndez al cruzar el disco, parado en los estribos.
Estaba eufórico como nunca Julio César Méndez. Y no era para menos. Había ganado su segundo Gran Premio Carlos Pellegrini y ahora, con el caballo que ama. El año pasado llevó al triunfo a Storm Mayor y festejó un rato largo. Ayer se quería quedar a vivir en la montura de Latency, del que además es su primer admirador. Pudo haber montado a Candy Gift, pero prefirió quedarse con el de Juan Udaondo "por agradecimiento al caballo que más quiero". Juntos habían estado en batallas duras, con más triunfos que derrotas.
"Lo amo. Me la jugué. Tenía posibilidades de montar a Candy Gift, pero preferí subir otra vez a Latency. Me decían que me había equivocado, pero sólo hice lo que me dictaba el corazón. Este es el mejor caballo que corrí y el que más alegrías me dio", sostuvo el jinete uruguayo antes de gritar, como si estuviera en la tribuna: "¡Latency viejo nomás!"
Pocos segundos pasaron desde que cruzaron el disco hasta que Valdivieso se le acercó, lo felicitó y le advirtió que le había ganado a él. "Eso me puso un poco triste. Lamento tanto haberle ganado como que se retire y que haya sido yo, su amigo, el que lo dejó sin festejo en el Pellegrini", expresó Méndez, emocionado, y se fundió en un abrazo interminable con Valdi.
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