El desafío para la Industria del Caballo en la Argentina es nuevamente
"Trabajar en forma INTEGRADA, HACIENDO QUE LAS COSAS PASEN"
Este año ¿lo lograremos?
Mario López Oliva

sábado, 8 de noviembre de 2008

España, ¿Tomamos un taxi? No, mejor un burro

Saturnino ha revolucionado el transporte público de Malpartida de Cáceres. Su grupo de burros están de cualquier interesado en desplazarse y conocer los enclaves turísticos del municipio extremeño.
Si hay alguien en el mundo animal que sea entrañable pero a la vez con un poco de malas pulgas es, sin duda, el burro, animal que está en peligro de extinción. Y es que son pocos los que verdaderamente tienen un gran apego y sienten una verdadera preocupación por este simpático animal. Saturnino, un vecino de la localidad cacereña de Malpartida de Cáceres, es una persona volcada por esta especie animal; no en vano lleva trece años cuidando burros. “Satur el de los burros” Traemos a las páginas de Trofeo Caballo una singular historia cuyos protagonistas, Saturnino González y sus burros, llevan unidos más de una década (13 años en concreto). La fama de “tonto” condenó al burro a una leyenda negra que lleva arrastrando por los arados del campo durante siglos. Nada más lejos de la realidad. “El dicho de que el burro es más tonto que el hombre lo puso el de dos patas porque sabía que eran más listos”, señala Saturnino González, más conocido en Malpartida de Cáceres y sus alrededores como “Satur el de los burros”. Este amante de los animales, bombero de profesión, decidió hace trece años dedicar parte de su tiempo libre a proteger al burro, una especie olvidada y en peligro de extinción que ha visto agravada su situación tras el avance de la tecnología en el campo y los medios de transporte en las zonas rurales. Mijas, “para los guiris” Saturnino, casado y con hijos, comienza su jornada laboral desde bien temprano por la mañana. Hace unos años creó la empresa “Satour Burrinos”, que viene del diminutivo de Saturnino y de burrinos. En Extremadura son bastante coloquiales las terminaciones en “ino” y en “ina” y es por ello la conjugación del nombre “Satour Burrinos”. Por ello, Satur pensó hace unos años en una forma de dar salida a los burros y contagiar a los demás de su pasión por este animal. “Satour Burrinos”, nombre que ha dado título a su empresa, ofrece un servicio de burro-taxi y organiza rutas para conocer Los Barruecos de una forma distinta. “Lo de Mijas es para los guiris, demasiado turístico. Esto es diferente, es la mejor forma de pasear por el campo, sobre todo en primavera”, explica. El burro de Malpartida Pero Saturnino no sólo ofrece el servicio de excursiones por la zona de Los Barruecos, “Satour Burrinos” acerca a los interesados a las actuaciones en los pueblos donde se demandan sus servicios. “A Malpartida se le conoce por dos cosas: el Museo Vostell y los burritos que recorren el paraje natural de Los Barruecos. Estos dos puntos de interés han pasado de ser meras atracciones culturales y ecológicas para el turista a convertirse en señas de identidad del pueblo”, afirma orgulloso. En peligro de extinción Desde que Saturnino se enteró de que el burro estaba en peligro de extinción, decidió comprometerse con esta especie y protegerla sin más recompensa que su satisfacción personal. No recibe ayudas. Es más, se lamenta de que “la Junta empezó dando una subvención de 60 euros por cada hembra pero al poco tiempo la quitó sin dar ninguna explicación”. El precio de cada ejemplar ha aumentado y hay gente que se está preocupando por la cría de burros, pero Satur no entiende por qué desde los organismos oficiales no se lucha más por su conservación tal y como se hace en otras Comunidades Autónomas. El bombero cuida en una parcela cedida por el Ayuntamiento de Malpartida a un total de 25 ejemplares de las tres razas autóctonas españolas: andaluza, zamorana y catalana. “Mi hija les pone nombre, cada uno tiene su carácter, como las personas”, comenta. Todos son regalados, criados o recogidos de campos en los que sus propietarios ya han dejado de utilizarlos en las labores agrícolas. “A un animal de éstos los crías desde pequeño y te habla hasta en latín”, bromea Satur. “Si tienen algún problema, te buscan y lo reflejan. Cada uno es un mundo, pero en general son sociables y cariñosos”, señala. El próximo proyecto de Satur es la puesta en marcha de los chozos que ya están construidos también en Los Barruecos, y que tiene previsto ofertar como complemento a los paseos en burro para que su mantenimiento no cueste dinero. Se trata de un alojamiento sencillo abastecido con energía solar y eólica y dos salas dedicadas a la lectura y a la música. Para que esto esté en marcha sólo falta la aprobación del Ayuntamiento de Malpartida de Cáceres y de la Junta para poder inaugurarlo y poder ponerlo en marcha en los próximos meses. Texto: V.B. Fotos: Cedidas por Saturnino GONZÁLEZ El taxímetro: 5 euros la hora Por cinco euros la hora, Satur propone tres recorridos distintos para conocer los principales puntos de interés de Los Barruecos. “Los niños se montan en el burro y se lo pasan en grande. Nunca hemos tenido ningún problema, son automáticos. Les enseñas la función y te la hacen solos, tienen muy buen sentido de la orientación, les pones la albarda y se transforman, sólo les falta cobrar”. Los niños con problemas en este caso también tienen cabida en este tipo de actividades. Satur nos cuenta en una anécdota de tantas que ha tenido que una vez se subió a un burro un niño con algunos problemas y cuando terminó el recorrido, el educador le comentó que era la primera vez que le veía sonreír. En definitiva, la práctica de la equitación a lomos de un burro sirve también de terapia para las personas con problemas. Otra de las propuestas de “Satour Burrinos” para descubrir este paraíso natural es la que ya empieza a ser conocida como Marchas nocturnas los días de luna llena. En palabras de su guía, “no tiene nada que ver pasear por el campo de día con la tranquilidad y el sosiego de la noche”. Pero el plato fuerte son las fiestas de los pueblos en el mes de agosto. La Boda Regia de Valencia de Alcántara, el Mercado Medieval del festival de teatro clásico de Alcántara o los belenes vivientes en Navidad. Cualquier acto justifica la actuación de la recua de burros de Satur y el tamborilero Pedro Garrido, que ataviados a la vieja usanza extremeña, hacen disfrutar a pequeños y a mayores aunando fiesta y tradición con su pasacalles.

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