El desafío para la Industria del Caballo en la Argentina es nuevamente
"Trabajar en forma INTEGRADA, HACIENDO QUE LAS COSAS PASEN"
Este año ¿lo lograremos?
Mario López Oliva

lunes, 9 de febrero de 2009

La Voz del Pueblo - Bragado,Buenos Aires,Argentina

Equinoterapia en la Sociedad Rural
A retomar las riendas
Mañana vuelve a Tres Arroyos la actividad que se inició en mayo del año pasado. Con la ayuda de los caballos y de un grupo de voluntarios y profesionales que ofrecen su tiempo, sus conocimientos y su corazón, la equinoterapia mejora la calidad de vida de personas con capacidades diferentes o con algún tipo de trastorno emocional

"Cuando vos te sentís bien, el cuerpo te responde. Si vos te sentís mal, te venís abajo. Ese es el tema. Acá los chicos viven riéndose, disfrutan y poco a poco mejoran", explica la psicóloga María Mendiola, quien junto a Laura Sagardoy, mañana volverán a ofrecer equinoterapia en el predio de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, una práctica cuyo objetivo principal es hacer felices a los alumnos.
Con la fuerza de Laura, la experiencia de María, el apoyo incondicional del Rotary Club Tres Arroyos, la predisposición del grupo de padres, de los voluntarios y de la Sociedad Rural de Tres Arroyos -que brinda el predio de ruta 3 y 228, además de pagar el seguro de vida para alumnos y docentes- la Escuela de Equinoterapia Tres Arroyos empezó a funcionar el primer sábado de mayo de 2008 y desde ese día hasta mediados de diciembre -cuando comenzó el receso estival- funcionó todos los sábados por la tarde.
Este año, durante el presente mes, las actividades se realizarán los martes y miércoles entre las 9 y las 12, también en la Rural de Tres Arroyos. Por cuestiones organizativas, aún no está confirmado el horario que se implementará a partir de marzo.

Calor, sostén y plenitud
"El caballo es utilizado en un programa de salud destinado a quienes padecen una discapacidad", comenta Mendiola. Si bien "el beneficio más importante que brinda la equinoterapia es el bienestar de las personas", el objetivo es "que el alumno sea feliz. Para ello, el caballo es la herramienta, ya que es un ser vivo que crea afectos".
"Los frutos son muchos, aunque las mejoras dependen también de la patología que tengan los chicos y de los demás estímulos que puedan tener", explica. "Me ha pasado que chicos que vienen en sillas de ruedas y que nunca caminaron en su vida, al sentir el movimiento del caballo, lo sienten como parte de su cuerpo. Cuando un chico que nunca pudo caminar me dijo 'María, siento que camino', me daban ganas de llorar", recuerda emocionada la psicóloga.
La profesional comenzó a trabajar con esta terapia mientras estudiaba. Se capacitó y comenzó a colaborar como voluntaria en la Escuela de Equinoterapia de Bahía Blanca, donde trabajó cuatro años, hasta que se recibió y se tentó con la posibilidad de trabajar en una nueva escuela, pero esta vez en la ciudad donde nació.
En la equinoterapia se emplean dos métodos: la terapia pasiva y la terapia activa. En la primera, "el alumno se adapta pasivamente al movimiento del caballo sin ninguna acción por su parte, aprovechando el calor corporal, los impulsos rítmicos y el patrón tridimensional del caballo", revela Mendiola.
En la terapia activa, "se añade a la adaptación pasiva la realización de ejercicios neuromusculares para estimular en mayor grado la normalización del tono muscular, el equilibrio, la coordinación psicomotriz y la simetría corporal y ejercicios de estimulación neurosensorial, para incrementar la sinapsis neuronal y la plasticidad cerebral".

El caballo y la alegría
"Clara, la primera clase no quiso saber nada con el caballo. Ese día andaba con unas colitas, entonces se las agarré y se las puse en las clinas y, como ella quería sus colitas, le dije: 'Te tenés que acercar vos, yo no se las puedo sacar'. Así empezó su relación con el caballo. Sin darse cuenta lo tocó y ahora no quiere que nadie la tenga, ni ande con ella", cuenta Laura Sagardoy orgullosa por los logros que han obtenido cada uno de los 15 alumnos que atienden en la escuela.
"Para mi, el caballo es una pasión. Yo me crié con y entre los caballos, les hablo, le doy ración tres veces al día, los cepillo cuatro veces por semana y viven prácticamente tapados todo el año, con la tapa que yo misma les hice con bolsas. Son parte de mi vida", confiesa Laura, quien fue la primera persona que se interesó por traer esta terapia a Tres Arroyos.
"El sentimiento que yo tengo por los caballos, es lo que trato de compartir con los chicos, porque se llega a una relación como la que se tiene con un perro", puntualiza. Por esto, entre otras actividades, "los chicos los cepillan, y cuando podemos tratamos que le den pasto para que coman", comenta.
"El caballo cumple el 99% del trabajo", agrega. Además de saber de equinos, en 2008 hizo dos cursos sobre equinoterapia en la Asociación Argentina de Actividades Ecuestres para Discapacitados (AAAEPD), entidad madre de la Equinoterapia en Argentina. "Los chicos perciben el movimiento que desarrolla el caballo. La estimulación que recibe el cerebro, hace que la persona sienta como si estuviera caminando. Además, el contacto que tiene el caballo con la persona es muy importante, porque los cambios de la temperatura también inciden en el animal como en cualquier persona, por eso los chicos lo quieran tocar", explica.

Integración total
Cabe destacar que la integración es parte del programa de recuperación, ya que las clases pueden ser compartidas con la familia, que tiene la posibilidad de acompañar la actividad aún sin practicarla. Del mismo modo, "la recreación tiene un lugar central en la recuperación, ya que permite obtener en forma secundaria la rehabilitación con beneficios en fuerza, postura, equilibrio", explica María Mendiola.
Por otra parte, comenta que para recibir la terapia no hay límites de edad y agrega: "no sólo trabajamos con patologías severas, también con trastornos de conductas, por ejemplo, ADD y ADHD, entre otros. El único requisito es que las personas vengan con un certificado médico que diga que pueden hacer equinoterapia, después acá se le hace un diagnóstico y se empieza a trabajar sobre el problema".

La Escuela buscará cabalgar sola
"El objetivo durante este segundo año es que la escuela empiece a rodar por sí sola" cuenta María, quien indica que este año a diferencia de 2008, van a cobrar una cuota mensual de 150 pesos para alumnos de Tres Arroyos y de 100 para personas de la zona.
Cabe destacar, que durante el año pasado, tanto ella, como Laura y los cinco voluntarios que colaboraron en las clases trabajaron totalmente ad honorem. "Nadie se va a quedar afuera", asevera la psicóloga, "nosotros estuvimos trabajando gratis un año, pero tenemos que cobrar porque es una actividad muy cara, ya que hay que alimentar los caballos, trasladarlos, tenemos que comprar cascos y otros implementos, además de incentivar a los voluntarios".
Igualmente, más allá del abono, sostuvo que "las obras sociales cubren la terapia y que además, va a haber becas y nadie se va a quedar afuera, ya que de alguna manera le vamos a buscar la vuelta para que vayan"
Por último, contó: "Se formó una comisión de padres que se está moviendo mucho, pero también a través de este medio le pedimos colaboración a funcionarios municipales, concejales, empresarios o particulares que quieran apadrinar chicos para que puedan venir todos los que quieran, incluso, para pagarles una combi a los chicos que no se puedan acercar hasta el predio".

Para ayudar y conocer
Para mayor información sobre la escuela de Equinoterapia Tres Arroyos, se puede llamar a los siguientes teléfonos: 02983-15619993 ó 02983-15565504.
La inscripción está abierta durante todo el año. También los interesados pueden dirigirse los martes o los miércoles al predio de la Sociedad Rural, ubicado en ruta 3 y 228 entre las 9 y las 12.
La Escuela necesita un predio cubierto, monturas, estribos y encimeras, entre otros elementos.

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